El gran inconveniente que tiene la democracia es que antes o después sabrás si gustas o disgustas. Si te expones a la opinión pública el resultado puede no ser el que esperas, pero siempre será el que ha querido el pueblo.

Tengo la sensación agridulce de que muchos no nos esperábamos esto.

Un farol puede ser una catástrofe: un juego maldito. Un problema fabricado por Cameron.

Quizás a los españoles nos resulte difícil ahondar en ese sentimiento democrático profundo que tienen los ingleses. Nos falta experiencia. Desde la ignorancia uno tiene la palpable sensación de que nunca se han sentido europeos –al menos la mayoría- que no han querido involucrarse y nos han mirado siempre con desconfianza, con sentimiento de superioridad, con aires de grandeza. Por eso, y porque –económicamente- “creen” que se lo pueden permitir, han decidido marcharse.

El sentimiento patrio ha podido con la altura de miras. El miedo al contagio de una debilidad europea conocida por todos ha llevado a muchos a abandonar el barco.

Esto, bien pensado, al resto de  europeos nos puede venir bien. Es una llamada de atención, un punto de inflexión. Una necesidad imperiosa de fortalecerse, crecer, unificarse y demostrar al resto del mundo que Europa es un proyecto que merece y merecerá la pena. En muchos aspectos las cosas se hicieron mal; con prisa, con desigualdad, con desorden y falsedad de datos. Pero encontrando debilidades se forjan las grandes oportunidades. Los grandes proyectos.

Yo, que por no estar ahí carezco de razonamientos complejos, pienso que lo más importante es no ceder al chantaje. Dentro de que es lógico que haya una estrategia preparada para enfrentar esta situación lo mejor posible. Dentro de que no seamos niños de patio de colegio y no podamos dejar la libra hundirse o a los británicos a un lado, con capricho y con rencor, con berrinche y retintín (seamos realistas, no nos interesa). Dentro de toda la tesitura que se nos plantea lo importante es que esta salida sea digna y sin ningún tipo de extorsión. Que las condiciones para irse no vengan impuestas por ellos mismos, que la moneda de cambio en este fin de partida no sea algo que haga mayores las diferencias entre países NO miembros. Que has decidido irte: ¡Fantástico!: ¡Pues coges la puerta y te vas! ¡Eso sí ! ¡no te lleves la puerta! (parece evidente pero no lo es).

Reino Unido era el novio adinerado que no termina de querernos. No por eso dejamos de merecer la pena.

 

Tomemos nota para este domingo: el que pierde se va.

 

Un comentario sobre “Progrexit

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