La puta y el toro están culturalmente aceptados por una parte mayoritaria de la población. Me atrevería hasta a enunciar: bien vistos.

Consentimos hasta un punto demasiado lejano las atrocidades. Después, indignados, comprobamos como el odio y la barbaridad lo han impregnado todo. El olor a podredumbre y a cloaca termina por llegarnos vía patada en el estómago.

Se confunde la libertad sexual con la libertad individual. Se confunde la cultura y la tradición con el maltrato. Y a los que protestan por una o ambas cosas se les acusa de populistas y demagogos.

Las maldades no deben nunca justificarse, ni siquiera cuando su incremento sea producto de sus propios actos. Pasar de puntillas por encima de demasiados problemas sociales nos lleva a caer estrepitosamente al suelo.

Me gustaría que la cultura española fuera otra cosa. No alabe al putero, no lo engrandezca frente a ninguna mujer. Nuestra diversión no se vea siempre teñida de rojo por el alcohol y las drogas. Nuestra tradición no se manche de sangre en el maltrato. Que el respeto sea siempre lo más grande.

culo

Me gustaría que las putas y los toros dejarán para siempre de existir.

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