Anoche mi hijo cantaba alegremente Asturias Patria Querida. Lo hacía a su manera, reivindicando fuertemente su necesidad de descanso, de ocio y de abuelos. Le escuché tararear con música propia y terminar entonando un: en toooodass lasss vacacioooneees… Un ratito después la cantaba yo con él. Extraña nana. Repentinamente me echó el alto y me dijo: Mami, ¿Cómo se llamaba? … Yo me extrañé y le pregunté: ¿Cómo se llamaba, quién? … El renacuajo, en un tono beligerante perdona vidas me espetó: ¡La morena!

Los niños se plantean cosas tan lógicas que después te paras a pensar: ¡Qué raro! ¿Cómo no me preguntaría yo esto nunca?

Quizá su curiosidad indagando como se llamaba la morena -o como se llamaba el de la flor- no sea el ejemplo más claro. Quizá esa inquietud nos siga acompañando a todos a día de hoy. Yo tengo la triste sensación de que la perdemos demasiado pronto, injustificadamente en tan largo camino. Dejamos atrás el sentido trascendental de la lógica y comenzamos a complicarnos la vida miserablemente. Mucho antes de lo necesario.

Dentro de lo ajetreada que es la maternidad los hijos te demuestran que la vida es simple.

Todo nace puro y es nuestra mano la que lo manipula y lo complica.

Las personas somos –afortunadamente- algo mucho más maravilloso e íntegro que nuestras ideas. Algo más esencial y más simple: más puro. La mayoría somos gente sana, de gran corazón y buenas intenciones.  Una minoría tarada y podrida, fanática y lúgubre no puede ocultar todo eso.

Todos tenemos grandes amigos con los que no compartimos afinidad política, gustos o aficiones. En mi gran fortuna está el haber y la compañía de muchos: muy conservadores y muy liberales, animalistas y/o juerguistas, taurinos y/o republicanos. Todos: simpáticos y hasta buena gente (incluso los del extravagante gusto por el tendido ☺)

Mi idea nunca ha sido la utopía de gustar en masa. Me consta que hay algún post que ha encantado a unos y dejado indiferente a otros, y al revés. Me siento súper orgullosa de no haber ofendido a nadie y de haber hecho las cosas con el corazón. He intentado escribir -dejando claros mis ideales- sin hacer daño, insultar o ensuciar lo que hayan hecho los demás. (Considero el término corrupto avalado por las autoridades judiciales)

No sólo lo he hecho, sino que, además, ha tenido éxito. Puede que no haya sido viral; eso se lo dejamos a la gripe. Pero ha gustado y mucho.  A las personas que a mí me importan y a muchas otras que no conocía y que espero en algún momento conocer.

Finalmente, como el que cantaba es él qué manda en esta casa, nos vamos de vacaciones. No sin antes dar las gracias a todos los que os habéis perdido un ratito leyéndome. Ese tiempo que nunca os podré devolver, y que, a su vez, es imprescindible para mí.

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Con la vuelta al colé os volveré a escribir. Más, y espero que mejor.

¡Felices vacaciones! ¡Feliz verano azul, rojo, verde o del color que sea! 

3 comentarios sobre “Volveré…

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