Este ha sido un verano terriblemente machista. Ha pasado lleno de noticias, artículos, preguntas y respuestas repugnantes. He leído mucho sobre prostitución, malos tratos, agresiones, vejaciones, mujeres embarazadas que viajan en patera, violaciones masivas y en resumen, terror y delincuencia.

He visto en Twitter linchamientos retrógrados a mujeres que exponían sus ideas feministas, auténticos apaleamientos, insultos zafios y barbaridades. Pero lo que a mí verdaderamente me molesta es cuando una mujer escribe, ningunea y reflexiona de manera disparatada sobre la acción libre y voluntaria de cualquier otra.

Es muy fácil ser machista en un mundo de hombres, lo que a mí me gustaría es que bajarás, te metieras en un campo de fútbol lleno de mujeres y ahí en ese preciso lugar, no en tu mundo rodeada de machitos, te pusieras a despotricar sobre la explotación y el comercio con mujeres. En los colegios siempre hay alguno de metro sesenta dispuesto a vapulear a los de metro veinte. Las peleas han de librarse entre iguales. Defender el útero de una mujer rodeada de hombres: bonita historia.

El artículo en cuestión empieza aludiendo a una foto del periodista Jaime Cantizano con su recién nacido en brazos, dice que un sudor frío recorre su espalda: “…me ha puesto los pelos de punta no sólo por la ausencia de la figura de la mujer en una estampa en la que es imprescindible (nos borran hasta de la maternidad), sino también por el aterrador futuro que augura esa flamante sonrisa: una nueva fórmula para explotar y comerciar con el cuerpo de las mujeres…”

A mí lo que me ha puesto los pelos de punta es leer que se publique una opinión así; repugnante y mal intencionada. Unos ojos capaces de ver aterradora una foto preciosa. Pocas cosas hay en este mundo más bellas, más intensas o más emocionantes que la imagen de un hombre feliz con un bebé en brazos. El brillo en sus ojos que seduce instantaneamente. No hay mayor virilidad ni masculinidad que el momento perfecto en que un padre conoce por fin a su hijo. Pues nada oiga, que llega la artista visual y activista que firma esta joya y descuartiza la felicidad de un hombre sin doblegarse.

Se mofa del derecho de los hombres a ser padres, amparándose en la igualdad de las mujeres y el dominio de su útero. Nadie ha debido pararse a explicarle a esta “mujer” la legalidad de una práctica en los países en los que se desarrolla.  Precedida de historias terribles y mucho sufrimiento, no sólo de hombres, sino también de mujeres que acuden a vientres de alquiler tras infiernos de hormonas y tratamientos, un montón de abortos y algún bebé perdido por el camino. La “no traficante” de úteros alude a la adopción para satisfacer el deseo, y se queda tan ancha.

Yo no enarbolo a lo William Wallace ninguna bandera de la libertad. Pero respeto profundamente este concepto, lo atesoro con intensidad mientras estoy segura de que mucha gente se pone cachonda con la opresión y las cadenas. A mí nadie me borra de la maternidad en una foto, me parece la mayor de sus burradas. En este país hubo un tiempo cercano, y en mi opinión certero, en que se practicaba la inseminación artificial a mujeres para quedarse embarazas, es decir, se traficaba con semen.

La vida es simple, si se puede traficar con semen, se debe traficar con úteros.

El fallo del neoliberalismo aparece en el punto en que esta práctica es ilegal en España, eso la hace cara e inaccesible para muchos, demasiados. Porque soy de la opinión de que quien quiera ser padre debería serlo. Este mundo está lleno de personas que desgraciadamente lo han sido sin querer, ese es el verdadero drama.

Ser padre o madre va más allá de todas estas cuestiones. Es una ilusión, un deseo y una esperanza. Es una lucha, un camino arduo y una gran batalla.

Someter a una mujer es forzarla, sujetarla o humillarla. Obligarla a hacer algo que no quiere. Luchemos contra la violencia de género, la prostitución y las mafias. Respetemos la libertad y la ilusión de otras personas, más afortunadas y con menos problemas. Ni conozco a Cantizano ni le tengo especial simpatía, pero veo un hombre guapísimo con su bebé en brazos, no hay momento más feliz en la vida ¡Enhorabuena!

 

El artículo en cuestión era este:

 http://www.huffingtonpost.es/yolanda-dominguez/la-nueva-forma-de-someter_b_11830088.html

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