Tengo el fatal sentimiento de haber nacido raro. Nunca pude ser lo que me correspondía, quizás, altivo señorito de casino.

Hubiese podido ser gitano: rico de libertad, pobre de penas. Hubiese podido ser olivo: inmortal, inamovible, agarrado a la tierra. Hubiese podido ser mujer, engendrar vida, sentir debilidad y valor al mismo tiempo.

Me persigue la culpa. Me atormenta el pecado. Me maldice el deseo carnal de aquello que no puedo poseer. El amor que no se atreverá jamás a dar un nombre.

En la escuela se burlan de mí. Me llaman a gritos «Federica». A mi padre le atosiga la crueldad con la que algunos me tratan. A mi madre le chispean los ojos, ante el constante temor a que me hagan daño.

Hay muertos que no quieren ser enterrados, verdades que no quieren ser oídas y maldiciones de las que uno no logra escapar.

Pero maldito es solo aquel que no entiende la pena. Yo soy un gran romántico y este es mi mayor orgullo.

Federico_Garcia_lorca_alumno

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s