En el silencio creamos otro mundo:

pintamos en la cabeza cada paisaje.

El ritmo de la respiración se va apagando;

llega la paz con cierto personaje.

 

Aquí, en la oscuridad de un alma inquieta:

el viaje de un patrón que no se esconde.

Se adentra en mi corazón cada palabra;

de vuelta a divagar sin saber dónde.

Escucho con atención tus sentimientos,

discuto en mi interior caretas falsas.

 

 

En la quietud se mueven nuestras sombras;

derramo lágrimas, me enfado y carcajeó,

encuentro calor, o a veces, frío y pesimismo,

pero el final de este cuento siempre es el mismo:

 

       Me inclino a mi derecha a dejar la carga,

apago bien la página entre tus besos,

amores que he vivido sin buscarlo:

 

La vida que se alarga entre mis huesos.

 

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