Fuera de las urnas

He leído estos días un montón de reflexiones sobre los resultados electorales del domingo. Carcajadas sobre el hundimiento de Podemos, incredulidad ante la pérdida de Carmena del Ayuntamiento de Madrid, ironía sobre victorias reincidentes y aplastantes del PSOE en lugares donde gobierna hace años y la cosa hace mucho que no marcha. Chistes sobre Amancio Ortega, alusiones a Errejón o críticas a Llamazares. He leído artículos muy elaborados de líderes políticos sobre el panorama político actual, marcado por el fascismo y la llegada en Europa de una tendencia alcista, de bla, bla, bla… Tuits un poco más precipitados y también un montón de burradas. Pero en ningún sitio he encontrado algo que a mí me parecepreocupante y si me apuras hasta un poco de primero de política: la gente está fuera de las urnas.

Se habla de la abstención de forma global, como si fuera un ente omnipresente y enorme, un dios sobre el mapa electoral, como si el único que no votara fuera el típico perro flauta de derechas, sí, sí, el típico finolis del PSOE, vamos el señorito de izquierdas que no vota porque es vago.

Claro que se ha demostrado que la gente de izquierdas es vaga para votar; pero votar es gratis, el intervalo horario y la cercanía de los colegios lo facilita. Se puede hacer por correo o en la embajada del país en el que vivas. Es fácil, gratis y cómodo; y no supone un drama (salvo excepciones y burocracias que lo dificulten).

¿Por qué será entonces que la gente de izquierdas no vota? ¿Por vagancia? ¿Por pereza? ¿Les importa que Pablo Iglesias y Errejón no se lleven bien? ¿Les gusta Pedro Sánchez, pero no tanto? ¿Han dejado de querer a Manuela Carmena?

¿No será que el que no tiene trabajo siente que ningún partido le ayuda? ¿Que el que no cobra ninguna ayuda porque sus padres le dan de comer o su mujer trabaja mil horas por un sueldo de mierda tampoco nota la ayuda?

¿No será que el que tiene que vivir a tres mil kilómetros de su familia ya no aguanta los mítines de algunos?

¿No será que el que pide ir al oculista y le dan para marzo de 2020 ya no ve ni las letras de la papeleta y está cansado de esperar?

¿No será enfado? ¿Rabia? ¿Resentimiento?

Será que cada día hay más gente fuera de las urnas, miradlo a ver. Desencantados con todos los partidos políticos, alejados de las personas que los representan y de las ideas absurdas que manifiestan muchos.

La gente está harta y decepcionada con el sistema, resginada con tanta tontería.

Más allá de La vida moderna y de su grandiosa comparación con Led Zeppelin y la Orquesta Maracaibo, si yo fuera un responsable político dejaría un poco los egos (para variar) y las luchas internas (también para variar), y miraría un poco a los lados, A LA GENTE DE LA CALLE, a las familias que no llega a fin de mes, a los parados, a las listas de espera de la seguridad social, a los jóvenes (y no tan jóvenes) que han tenido que emigrar; quizás empiecen a aparecer entonces los nombres de la gente que no vota, las barreras y el porqué no lo hacen.

Todos somos egocéntricos para hacer autoctítica, pero ellos lo son hasta para econtrar las causas de su debacle.

Si yo fuera un lider poítico dejaría de mirarme el ombligo. A no ser que fuera un líder político con problemas de vista, entonces me tocaría esperar hasta marzo.

 

 

Vídeo: Ignatius y los resultados electorales

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