Hace un momento estaba yo trasteando, buscando una foto que evocara un momento imaginario y crucial de mi próxima novela. Una foto que no puedo encontrar porque sé que no existe. Una foto de una mirada concreta, de un paisaje peculiar y de unos años muy duros.

Sin querer me encontré con las escuelas de Pelúgano, con las niñas y con su maestra, con la Asturias de los años 30.

Todo eso sobre lo que llevo meses leyendo y escribiendo se materializó ante mis ojos en una pequeña foto.

Foto escuelas de Pelugano años 33

Me encontré con los árboles sin hojas, con las cabezas repeinadas de las niñas, portando sus mejores ropas; con las altas ventanas de un colegio, con las caras de incertidumbre o de sorpresa, de miedo o de esperanza.

Foto escuelas de Pelugano años 30

Sin querer comencé a divagar, a pensar que esas niñas parecían muy contentas en una de las fotos y sin embargo, muy tristes en la siguiente. Empecé a mirar fechas, a buscar algún rostro conocido,  a analizar si tenían la misma maestra….

Hasta que de pronto la encontré.

En estas fotos aparece mi abuela.

En la primera con gesto serio y ojos llenos de desconfianza. En la segunda es mucho más mayor, se ve mucho más serena y lleva un abrigo que le queda grande.

Se me saltaron las lágrimas y me he emocionado mucho observando estas fotos.

A mi protagonista le sobra chaquetón. Le baila por todas partes, tanto, que al final, en el capítulo 22, decide venderlo. Una gitana le da diez duros y ella se los gasta en comprar un vestido para su madre. De vuelta a la pensión donde trabajan, la madre le pega un tortazo por haber tenido la feliz idea de malvender el preciado abrigo.

Estas niñas son mis niñas, y son las protagonistas de mi siguiente novela.

Estas niñas que vivieron tanto, que sufrieron tanto y que sacrificaron tanto por nosotras.

Estas niñas, gracias a las que yo hoy estoy sentada aquí, escribiendo lo que me da la gana, y tú, estás plantada ahí, leyendo lo que quieres.

Estas niñas a las que nunca deberíamos dejar de recordar y de hacer homenajes.

Estas niñas que son, sin ninguna duda, lo mejor que hay en nosotras.